Armonia
Poeta veterana
Saltaba...
Solo, en su rincòn,
se fumaba las ganas
de callarle los celos a la luna;
de sus ojos, que escupìan pètalos encendidos,
la historia se escapaba,
cual tela de araña
sin red.
Esperando...
Las orillas del silencio
que nunca deja de correr,
le recordaban que el ayer se hizo añicos;
la ventana del invierno
el verano la vistió de soledad
y su mañana se fue
en un cometa inerte,
en la grupa de un caballo desbocado.
La Vida...
El estigma de la magnolia
que, como el acero, oxidò un recuerdo
el amor borrò de la memoria
su silueta y sólo dejó
un solsticio en el que
juegan al equilibrio
la razòn y el corazòn.
Solo, en su rincòn,
se fumaba las ganas
de callarle los celos a la luna;
de sus ojos, que escupìan pètalos encendidos,
la historia se escapaba,
cual tela de araña
sin red.
Esperando...
Las orillas del silencio
que nunca deja de correr,
le recordaban que el ayer se hizo añicos;
la ventana del invierno
el verano la vistió de soledad
y su mañana se fue
en un cometa inerte,
en la grupa de un caballo desbocado.
La Vida...
El estigma de la magnolia
que, como el acero, oxidò un recuerdo
el amor borrò de la memoria
su silueta y sólo dejó
un solsticio en el que
juegan al equilibrio
la razòn y el corazòn.