darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cierto día un niño se dio cuenta que podía ver en las sombras de las personas sus peores actos, sus más oscuros secretos, sus pecados más atroces. El detalle particular de este privilegio era que él veía escrito con letras blancas todos estos sucesos negativos. Pero, para sorpresa del impúber todas tenían algo oscuro que contar.
La noche empezó a desintegrar la poca luz que quedaba, cuerpos deambulaban en callejones ateridos. De pronto el pequeño pensó en hacer justicia, ¿pero qué podía hacer un pipiolo con sus inocentes manos?
Un día lo que más le asustó fue una sombra de un ser conocido que había asesinado y descuartizado un cuerpo infantil. En ese momento el niño entró en pánico y se puso a llorar, ya que él no tenía sombra.
