Viví Massares
Poeta recién llegado
Es esta sombra extraña en mis pupilas
una parábola del simulacro
tras de las nítidas beligerancias
entre la que yo quiero y la que sueña.
Es un fénix nervioso y congelado
que sacude sus alas
de cenizas boreales
y psicodélicos anacronismos,
etéreos cual sus llamas imposibles.
Bruma sedosa en sepia y cauces rojos.
Hongo nuclear sobre pequeñas muertes.
Apenas una mácula de tiempo
que iza banderas blancas
mientras recuenta tumbas y soberbias
que aun no cubre el olvido.
Tengo miedo de que me deje sola
y se asome de pronto una verdad
que descorra los velos aleatorios
sobre los nombres sacros de las cosas:
piedad, odio, dolor, hijos, cansancio
del surco sin labranza o regadío,
o el tuyo, que la forma, la contiene,
la vuelve necesaria
y la hace eterna
Sombra para un final que no ha llegado
y me recuerda viva.
una parábola del simulacro
tras de las nítidas beligerancias
entre la que yo quiero y la que sueña.
Es un fénix nervioso y congelado
que sacude sus alas
de cenizas boreales
y psicodélicos anacronismos,
etéreos cual sus llamas imposibles.
Bruma sedosa en sepia y cauces rojos.
Hongo nuclear sobre pequeñas muertes.
Apenas una mácula de tiempo
que iza banderas blancas
mientras recuenta tumbas y soberbias
que aun no cubre el olvido.
Tengo miedo de que me deje sola
y se asome de pronto una verdad
que descorra los velos aleatorios
sobre los nombres sacros de las cosas:
piedad, odio, dolor, hijos, cansancio
del surco sin labranza o regadío,
o el tuyo, que la forma, la contiene,
la vuelve necesaria
y la hace eterna
Sombra para un final que no ha llegado
y me recuerda viva.
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