Meigo
Poeta Reconocido
Sombra y agua
Ahora, te veo andar
y eres agua,
agua como lo fuiste anoche;
con ese inquieto balanceo
al borde de mi boca,
como un vaso espejista
y salado como un oasis.
Recuerda que eras agua
cuando mi pulgar no pudo sostenerte.
Recuerda que bebías
para no romper el rumbo roto de tus olas
o para dejar mi sed
en tu comisura acantilada.
La sombra que nos sostenía
también se ahogaba,
meditaba si dar sombra
al agua que abandonaba tu cuerpo.
Dónde quedará esa laguna.
Sueño mares
y por culpa de las gaviotas de mi cuarto
despierto por una bocanada de vertiente
que ni siquiera dejó tu sombra en la pared.
Ni siquiera el roce de contraluz
se enamoró de tu silueta.
Pero,
ahora te veo y caminas
para cumplir con tus recados,
dar un paseo o, quizás,
para encontrarte con un pájaro
herido y sediento.
Caminas como el resto de peatones,
pero avanzas diferente
como si tuvieras agua entre los dedos.
Ahora, te veo andar
y eres agua,
agua como lo fuiste anoche;
con ese inquieto balanceo
al borde de mi boca,
como un vaso espejista
y salado como un oasis.
Recuerda que eras agua
cuando mi pulgar no pudo sostenerte.
Recuerda que bebías
para no romper el rumbo roto de tus olas
o para dejar mi sed
en tu comisura acantilada.
La sombra que nos sostenía
también se ahogaba,
meditaba si dar sombra
al agua que abandonaba tu cuerpo.
Dónde quedará esa laguna.
Sueño mares
y por culpa de las gaviotas de mi cuarto
despierto por una bocanada de vertiente
que ni siquiera dejó tu sombra en la pared.
Ni siquiera el roce de contraluz
se enamoró de tu silueta.
Pero,
ahora te veo y caminas
para cumplir con tus recados,
dar un paseo o, quizás,
para encontrarte con un pájaro
herido y sediento.
Caminas como el resto de peatones,
pero avanzas diferente
como si tuvieras agua entre los dedos.
::