Sombras de un romance efímero

Elaine_xl00

Poeta recién llegado
En la bruma del quizás, entre sombras de promesas,
baila un casi algo, un sueño que no alcanza.
Un lazo frágil entre dos almas, sutiles piezas,
que enlazan destinos en una danza de esperanza.

En la penumbra del tal vez, crecen los susurros,
un suspiro de amor que se desliza en la noche.
Palabras susurradas y abrazos cálidos, apuros,
que acarician el alma y la llenan de derroche.

Pero en el lienzo incierto de esta conexión, se desvanecen,
dudas y temores que se arrastran en la mente.
El temor al compromiso, los miedos que estremecen,
se interponen en el camino, rompiendo la corriente.

Así, en medio de esta danza delicada, nos encontramos,
atrapados entre el deseo y el miedo de lo desconocido.
Un casi algo que nos acerca y nos aleja, nos reclamamos,
pero al final del día, enfrentamos el vacío compartido.

Entonces, en el eco de nuestros latidos, reconocemos,
la belleza y el dolor de este casi algo, este baile fugaz.
Porque aunque no lleguemos a ser, en este momento nos pertenecemos,
y en el recuerdo de lo que fue, encontramos la paz.
 
En la bruma del quizás, entre sombras de promesas,
baila un casi algo, un sueño que no alcanza.
Un lazo frágil entre dos almas, sutiles piezas,
que enlazan destinos en una danza de esperanza.

En la penumbra del tal vez, crecen los susurros,
un suspiro de amor que se desliza en la noche.
Palabras susurradas y abrazos cálidos, apuros,
que acarician el alma y la llenan de derroche.

Pero en el lienzo incierto de esta conexión, se desvanecen,
dudas y temores que se arrastran en la mente.
El temor al compromiso, los miedos que estremecen,
se interponen en el camino, rompiendo la corriente.

Así, en medio de esta danza delicada, nos encontramos,
atrapados entre el deseo y el miedo de lo desconocido.
Un casi algo que nos acerca y nos aleja, nos reclamamos,
pero al final del día, enfrentamos el vacío compartido.

Entonces, en el eco de nuestros latidos, reconocemos,
la belleza y el dolor de este casi algo, este baile fugaz.
Porque aunque no lleguemos a ser, en este momento nos pertenecemos,
y en el recuerdo de lo que fue, encontramos la paz.
A veces a pesar de una separación, aún sentimos que nos pertenecemos.
Muy bonito Elaine_xl00.
Dulces líneas.

Saludos
 
En la bruma del quizás, entre sombras de promesas,
baila un casi algo, un sueño que no alcanza.
Un lazo frágil entre dos almas, sutiles piezas,
que enlazan destinos en una danza de esperanza.

En la penumbra del tal vez, crecen los susurros,
un suspiro de amor que se desliza en la noche.
Palabras susurradas y abrazos cálidos, apuros,
que acarician el alma y la llenan de derroche.

Pero en el lienzo incierto de esta conexión, se desvanecen,
dudas y temores que se arrastran en la mente.
El temor al compromiso, los miedos que estremecen,
se interponen en el camino, rompiendo la corriente.

Así, en medio de esta danza delicada, nos encontramos,
atrapados entre el deseo y el miedo de lo desconocido.
Un casi algo que nos acerca y nos aleja, nos reclamamos,
pero al final del día, enfrentamos el vacío compartido.

Entonces, en el eco de nuestros latidos, reconocemos,
la belleza y el dolor de este casi algo, este baile fugaz.
Porque aunque no lleguemos a ser, en este momento nos pertenecemos,
y en el recuerdo de lo que fue, encontramos la paz.
Sensibles y bellos versos que cuentan una historia interior, me gusta muchísimo como terminas el poema. Buenísimas rimas. Saludo cordial
 
En la bruma del quizás, entre sombras de promesas,
baila un casi algo, un sueño que no alcanza.
Un lazo frágil entre dos almas, sutiles piezas,
que enlazan destinos en una danza de esperanza.

En la penumbra del tal vez, crecen los susurros,
un suspiro de amor que se desliza en la noche.
Palabras susurradas y abrazos cálidos, apuros,
que acarician el alma y la llenan de derroche.

Pero en el lienzo incierto de esta conexión, se desvanecen,
dudas y temores que se arrastran en la mente.
El temor al compromiso, los miedos que estremecen,
se interponen en el camino, rompiendo la corriente.

Así, en medio de esta danza delicada, nos encontramos,
atrapados entre el deseo y el miedo de lo desconocido.
Un casi algo que nos acerca y nos aleja, nos reclamamos,
pero al final del día, enfrentamos el vacío compartido.

Entonces, en el eco de nuestros latidos, reconocemos,
la belleza y el dolor de este casi algo, este baile fugaz.
Porque aunque no lleguemos a ser, en este momento nos pertenecemos,
y en el recuerdo de lo que fue, encontramos la paz.
Preciosas letras he leído. Un abrazo con la pluma del alma
 

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