Susana del Rosal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un silencio de muerte me recibe
al llegar,
la reja me solloza al empujarla,
tus plantas ya no están,
se secó el jazminero que blanqueaba
tu patio;
el reloj, en la mesa, detuvo el corazón,
no hay calor de comida en el fogón
y hasta las mariposas dejaron de volar.
No están los dos conejos, ni la ardilla,
la jaula del perico, el cundeamor,
ya no corre el pantano en el zanjón.
Alguien quitó tu altar.
De los árboles viejos caen las hojas secas
y ruedan a mis pies.
La débil brisa mueve las cortinas
y mueve el tarareo de tu voz;
desde tu ausencia se marchó la musa
y las lilas que estaban en la puerta
como azul galardón a tu sonrisa
no florecieron más.
Telarañas de sombras,
llanto, polvo,
tristeza,
soledad.
al llegar,
la reja me solloza al empujarla,
tus plantas ya no están,
se secó el jazminero que blanqueaba
tu patio;
el reloj, en la mesa, detuvo el corazón,
no hay calor de comida en el fogón
y hasta las mariposas dejaron de volar.
No están los dos conejos, ni la ardilla,
la jaula del perico, el cundeamor,
ya no corre el pantano en el zanjón.
Alguien quitó tu altar.
De los árboles viejos caen las hojas secas
y ruedan a mis pies.
La débil brisa mueve las cortinas
y mueve el tarareo de tu voz;
desde tu ausencia se marchó la musa
y las lilas que estaban en la puerta
como azul galardón a tu sonrisa
no florecieron más.
Telarañas de sombras,
llanto, polvo,
tristeza,
soledad.
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