Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
Esta bien, puede quedarte tranquila,
Taciturna, como dormida. Tienes
el derecho a no replicar mis desvaríos.
Pero déjame decirte, que secaron
las ganas, las fuerzas de amarte a
destiempo. Ya murieron las ansias
que riegan cada día mi pasión con
gotas de esperanzas.
Vivo enamorado de tu presencia,
pero tengo el alma cargada de amargura
por ignorar mis sentimientos de mis debilidades
y mis tormentos.
Si me da un si, de la belleza que encierra
te daré la candidez de mi vida y la gratitud
de lo inconfesable de mi vida.
Taciturna, como dormida. Tienes
el derecho a no replicar mis desvaríos.
Pero déjame decirte, que secaron
las ganas, las fuerzas de amarte a
destiempo. Ya murieron las ansias
que riegan cada día mi pasión con
gotas de esperanzas.
Vivo enamorado de tu presencia,
pero tengo el alma cargada de amargura
por ignorar mis sentimientos de mis debilidades
y mis tormentos.
Si me da un si, de la belleza que encierra
te daré la candidez de mi vida y la gratitud
de lo inconfesable de mi vida.