Y me preguntas: ¿Por qué estoy solo? Mientras el águila invisible que no ves, vuela naturalmente libre y solo, sobre tu cabeza en un cielo que jamás conociste. “Yo no lo soporto”, me dices. “Nadie nació para que sea soportado”, le digo. Vamos reconócelo, la soledad nace con nosotros cuando salimos del vientre de nuestra madre. Eras su hijo, pero eras un individuo, el hijo que solo crecería al lado de su madre. Y en el momento en que te tocase ser consciente de tu soledad ante el mundo, descubrirías tu gran poder. Recorrerías el camino del héroe que se conquista a si mismo y el gran sueño sería concretado. Y cuando eso suceda, verás que te nacerán alas para volar por la vida. Como aquel águila que conoce su naturaleza solitaria, pero que al volar conquista el cielo y su sueño.