OMAR INOFUENTE BELLIDO
Poeta fiel al portal
Somos amantes;
amantes del deseo,
de la pasión, del amor,
de aquel tiempo exiguo,
del presente que va deprisa,
las miradas, roces de piel,
y de nuestras caricias.
Que se escurren,
bajo aquella rama de la noche,
que sembró nuestros deseos.
amantes del deseo,
de la pasión, del amor,
de aquel tiempo exiguo,
del presente que va deprisa,
las miradas, roces de piel,
y de nuestras caricias.
Que se escurren,
bajo aquella rama de la noche,
que sembró nuestros deseos.
Somos amantes,
apenas huéspedes, arañando
la madriguera del desenfreno,
Para darnos de comer el deseo
por nuestras manos,
y saborearnos el alma,
profanándonos el amor,
de nuestros cuerpos
subterráneos.
apenas huéspedes, arañando
la madriguera del desenfreno,
Para darnos de comer el deseo
por nuestras manos,
y saborearnos el alma,
profanándonos el amor,
de nuestros cuerpos
subterráneos.
Midiéndonos siempre
en granos de arena,
amando el ruido de afuera,
y nosotros siempre dejándonos;
el suspiro, los gemidos,
y aquellas dulces palabras
para que nuestras memorias,
sublimen esas largas horas,
de ausencia y deseo.
en granos de arena,
amando el ruido de afuera,
y nosotros siempre dejándonos;
el suspiro, los gemidos,
y aquellas dulces palabras
para que nuestras memorias,
sublimen esas largas horas,
de ausencia y deseo.
Nos vamos dejándonos
solo promesas de amor,
ahuyentado nuestro afecto
a tierras y fronteras extrañas,
que van titubeando
siempre descalzos;
sobre nuestros sueños,
por nuestra madriguera,
por nuestro amor furtivo.
solo promesas de amor,
ahuyentado nuestro afecto
a tierras y fronteras extrañas,
que van titubeando
siempre descalzos;
sobre nuestros sueños,
por nuestra madriguera,
por nuestro amor furtivo.