jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
.. y tú dormirías cada noche
abrazada a mi espalda y yo trataría
de no pensar que en realidad no existe
un lazo misterioso que nos une
ni que el amor que sentimos -o creemos sentir-
es simplemente resultado
de impulsos biológicos complementarios que se suscitan
siguiendo leyes físico-químicas inalterables
en zonas precisas de nuestros cerebros
y cuyos efectos conjuntos dan como resultado
que al estar juntos tú y yo no podamos
menos que buscar acercarnos
besarnos, tocarnos y como consecuencia
excitarnos a tal grado que luego deseemos
arrancarnos la ropa a tirones, fundirnos
uno dentro del otro como dos gotas
de mercurio dispersas que al chocar
se abalanzan vorazmente una sobre la otra
hasta disolverse en una sola así nosotros
luchamos sordamente por volvernos otra cosa
algo quizá más grande o más completo
una espada de luz que rompa por dentro
la membrana envolvente de nuestra perpetua, infinita soledad
esa insalvable distancia que nos separa
de todos los seres, y a mí de ti aun cuando
la noche entera sienta el suave latido
de tu corazón acariciar mi espalda
abrazada a mi espalda y yo trataría
de no pensar que en realidad no existe
un lazo misterioso que nos une
ni que el amor que sentimos -o creemos sentir-
es simplemente resultado
de impulsos biológicos complementarios que se suscitan
siguiendo leyes físico-químicas inalterables
en zonas precisas de nuestros cerebros
y cuyos efectos conjuntos dan como resultado
que al estar juntos tú y yo no podamos
menos que buscar acercarnos
besarnos, tocarnos y como consecuencia
excitarnos a tal grado que luego deseemos
arrancarnos la ropa a tirones, fundirnos
uno dentro del otro como dos gotas
de mercurio dispersas que al chocar
se abalanzan vorazmente una sobre la otra
hasta disolverse en una sola así nosotros
luchamos sordamente por volvernos otra cosa
algo quizá más grande o más completo
una espada de luz que rompa por dentro
la membrana envolvente de nuestra perpetua, infinita soledad
esa insalvable distancia que nos separa
de todos los seres, y a mí de ti aun cuando
la noche entera sienta el suave latido
de tu corazón acariciar mi espalda