Javier Alvarez
Poeta recién llegado
Somos de ese azul :
Somos de ese azul donde siempre encontramos reparo;
que aunque sople el viento, nunca te deje de lado.
Somos de esa orilla que de crío nos llevaron;
y a la boca metimos paladas de arena y llanto.
Somos de esa espuma que revuelca con violencia ;
mas dejarse llevar por ella nos libera la conciencia.
Somos hijos del vigor metiéndose en lo profundo;
no encontrando pie, pero sin miedo a lo oculto.
Somos de esas noches estrelladas; oscuras desoladas…
pero un ruido de marea que nunca cesaba.
Somos el fin de la salida… la madrugada terminada;
con el sol tras el cerro, que se nos avecinaba.
Somos hijos del sol que siempre nos cuidaba;
nos miraba… de arriba… solo pero con nuestra compañía.
Que nuestra piel coloreaba y los ojos achinaba.
Observo juegos, amistades, amores y venganzas…
siempre uno excediendo la última con el fuego de la infancia.
También nos acompañamos en invierno.
Las calles solas, solo se escucha el viento…
alguna moto que pasa y retumba el pavimento.
Caminar por esa playa vacía; dónde no se encuentra lugar en temporada…
pero cuando la cosa está fría;
solo el loco enamorado la serena con una caminata pasiva.
Pesca con lluvia y la mano helada…
la punta de la ñata no se siente; pero el calor del alma lo revierte…
porque esa felicidad compartida con el mar, y los secretos contados…
lo hace a uno eterno; lo hacen feliz; lo hace sentirse amado.
Somos los años que pasan y el sigue ahí; esperándonos…
Me acerco por la loma de la ruta y lo veo,
Yo respiro; el saluda; vuelvo a nacer en ese instante…
Y cuando el alma encuentra amante con tamaño inmenso como el mar; su corazón no tiene lugar;
ya que el nuestro se crio en la orilla; a veces al reparo de la sombrilla…
Pero siempre buscando horizonte; en el límite que cae el sol.
Y si tuve un buen amor, el sol y el mar lo han visto; más lo puro y fidedigno se hizo frente a ellos…
y en la época del invierno vivieron en mi corazón;
soñando en cada latido, pidiendo por el día que vuelva a su calor.
Agradezco al lector por usar su tiempo en leerlo, y desde ya es bienvenido a opinar que le pareció.
Saludos.
Somos de ese azul donde siempre encontramos reparo;
que aunque sople el viento, nunca te deje de lado.
Somos de esa orilla que de crío nos llevaron;
y a la boca metimos paladas de arena y llanto.
Somos de esa espuma que revuelca con violencia ;
mas dejarse llevar por ella nos libera la conciencia.
Somos hijos del vigor metiéndose en lo profundo;
no encontrando pie, pero sin miedo a lo oculto.
Somos de esas noches estrelladas; oscuras desoladas…
pero un ruido de marea que nunca cesaba.
Somos el fin de la salida… la madrugada terminada;
con el sol tras el cerro, que se nos avecinaba.
Somos hijos del sol que siempre nos cuidaba;
nos miraba… de arriba… solo pero con nuestra compañía.
Que nuestra piel coloreaba y los ojos achinaba.
Observo juegos, amistades, amores y venganzas…
siempre uno excediendo la última con el fuego de la infancia.
También nos acompañamos en invierno.
Las calles solas, solo se escucha el viento…
alguna moto que pasa y retumba el pavimento.
Caminar por esa playa vacía; dónde no se encuentra lugar en temporada…
pero cuando la cosa está fría;
solo el loco enamorado la serena con una caminata pasiva.
Pesca con lluvia y la mano helada…
la punta de la ñata no se siente; pero el calor del alma lo revierte…
porque esa felicidad compartida con el mar, y los secretos contados…
lo hace a uno eterno; lo hacen feliz; lo hace sentirse amado.
Somos los años que pasan y el sigue ahí; esperándonos…
Me acerco por la loma de la ruta y lo veo,
Yo respiro; el saluda; vuelvo a nacer en ese instante…
Y cuando el alma encuentra amante con tamaño inmenso como el mar; su corazón no tiene lugar;
ya que el nuestro se crio en la orilla; a veces al reparo de la sombrilla…
Pero siempre buscando horizonte; en el límite que cae el sol.
Y si tuve un buen amor, el sol y el mar lo han visto; más lo puro y fidedigno se hizo frente a ellos…
y en la época del invierno vivieron en mi corazón;
soñando en cada latido, pidiendo por el día que vuelva a su calor.
Agradezco al lector por usar su tiempo en leerlo, y desde ya es bienvenido a opinar que le pareció.
Saludos.