Mercedes
Poeta adicto al portal
Somos dos
Son tus cabellos
que se enredan entre cuerdas,
son tus curvas que llevan a mi andar.
Son tus ojos que me hacen palpitar,
son tus besos que me ayudan amar.
Son las estrellas que anulan la tracción.
Es mi rezo en busca de un perdón.
Somos dos. Tú y yo.
Son las vueltas que doy por tu balcón,
son silencios que encadenan la voz.
Es el agua que nos cubre en madrugada.
Son las nueve de un abrazo,
son dos cosas que alcanzo.
Es el horizonte que se asemeja
y es tu cielo.
Es la dulzura y el encanto,
son leyendas y el teatro.
Son luceros en tu mirada,
es la belleza en mi amada.
Es la pasión que centella.
Son las horas que interrogan.
Es la noche que se implora,
que se sueña y que se toca.
Soy tu dueña.
Es un soplo en tu piel,
es que alguna vez te besé.
Son tus ríos que hoy navegué.
Son tus pies que me miman,
es la bondad y es tu risa.
Es la cruz en la frente,
somos dos de frente.
Son tus labios como alba,
esos labios que me sanan.
Eres el lirio en la ventana.
Somos dos al descansar.
y somos dos al madrugar.
Eres la locura que me libra;
no hay un golpe sin herida.
Es tu alcoba que me auxilia.
Son los años de dos flores,
a la orilla de dos amores.
Es tu ruta a la escondida,
eres la palabra que me guía.
Y yo lo sé, que has dejado de dudar.
Son tus cabellos
que se enredan entre cuerdas,
son tus curvas que llevan a mi andar.
Son tus ojos que me hacen palpitar,
son tus besos que me ayudan amar.
Son las estrellas que anulan la tracción.
Es mi rezo en busca de un perdón.
Somos dos. Tú y yo.
Son las vueltas que doy por tu balcón,
son silencios que encadenan la voz.
Es el agua que nos cubre en madrugada.
Son las nueve de un abrazo,
son dos cosas que alcanzo.
Es el horizonte que se asemeja
y es tu cielo.
Es la dulzura y el encanto,
son leyendas y el teatro.
Son luceros en tu mirada,
es la belleza en mi amada.
Es la pasión que centella.
Son las horas que interrogan.
Es la noche que se implora,
que se sueña y que se toca.
Soy tu dueña.
Es un soplo en tu piel,
es que alguna vez te besé.
Son tus ríos que hoy navegué.
Son tus pies que me miman,
es la bondad y es tu risa.
Es la cruz en la frente,
somos dos de frente.
Son tus labios como alba,
esos labios que me sanan.
Eres el lirio en la ventana.
Somos dos al descansar.
y somos dos al madrugar.
Eres la locura que me libra;
no hay un golpe sin herida.
Es tu alcoba que me auxilia.
Son los años de dos flores,
a la orilla de dos amores.
Es tu ruta a la escondida,
eres la palabra que me guía.
Y yo lo sé, que has dejado de dudar.