Luis de Pablos
Poeta veterano en el Portal
En recuerdo de un día que nunca debió de existir
Ayer nos echamos a Madrid
como un tren vivo
rumbo a todos los sitios
con destino a la historia.
Y llenamos las calles
de miradas sin miedo.
Renuncio a las banderas
y a los himnos pautados,
mas hago mía la espalda
del que marcha delante,
como mi espalda acoge
la libre mirada
del que marcha conmigo.
Somos pueblo con apellido
y con nombre:
Libertad nos llamamos
y de Madrid hoy todos somos.
Nadie nos quitará nunca la calle
puesto que la calle es nuestra.
Las ciudades son nuestras
y si en ellas vivimos
en ellas moriremos
pero siempre de pie,
mirando hacia el frente.
Que nos maten unidos
con las carnes trenzadas
en una sola carne.
Con destino a la historia,
rumbo a todos los sitios.
Somos el Pueblo
con Nombre y Apellido:
Libertad nos llamamos
y de Madrid hoy, todos somos.
Hemos espantado el miedo
y llenado las calles
de esperanza y de vida.
Ganadas a pulso
mano sobre mano,
hombro contra hombro.
Pueblo, de Madrid.
Pueblo Soberano.
Nunca amordazado.
Nunca víctima de nadie,
de pie siempre,
siempre hacia delante.
Ayer nos echamos a Madrid
como un tren vivo
rumbo a todos los sitios
con destino a la historia.
Y llenamos las calles
de miradas sin miedo.
Renuncio a las banderas
y a los himnos pautados,
mas hago mía la espalda
del que marcha delante,
como mi espalda acoge
la libre mirada
del que marcha conmigo.
Somos pueblo con apellido
y con nombre:
Libertad nos llamamos
y de Madrid hoy todos somos.
Nadie nos quitará nunca la calle
puesto que la calle es nuestra.
Las ciudades son nuestras
y si en ellas vivimos
en ellas moriremos
pero siempre de pie,
mirando hacia el frente.
Que nos maten unidos
con las carnes trenzadas
en una sola carne.
Con destino a la historia,
rumbo a todos los sitios.
Somos el Pueblo
con Nombre y Apellido:
Libertad nos llamamos
y de Madrid hoy, todos somos.
Hemos espantado el miedo
y llenado las calles
de esperanza y de vida.
Ganadas a pulso
mano sobre mano,
hombro contra hombro.
Pueblo, de Madrid.
Pueblo Soberano.
Nunca amordazado.
Nunca víctima de nadie,
de pie siempre,
siempre hacia delante.