ariser
Poeta recién llegado
El comisario acabo su café chorreando un poco en el uniforme.
Eran las cuatro de la mañana,pero parecía menos de las tres de la tarde.Algo no encajaba.Su reloj coincidía con los cantos del gallo y aun así el sol de relamía la melena.No cabía duda,estaba soñando.Ninguna otra explicación seria plausible.
Entonces se propuso, aprovechando la irrealidad del contexto,adelantar el paso del astro con un simple ajuste de horario inversamente proporcional.
La exaltación cundió efecto.Salio afuera del recinto a probar aire. Corrió ,corrió muy fuerte como quien escapa de un depredador sabiéndose sobreviviente.Lo miraron desde el despacho sus colegas consternados,con el jarro de agua vacío.
Para desgracia de su sonrisa, si bien el sol se hizo luna y las agujas marcaban las tres de la tarde, un tren acercaba su mole sin freno sino hasta cuando ya todos se sintieron culpables.
Desde entonces se acordó no despertar sonámbulos.
Eran las cuatro de la mañana,pero parecía menos de las tres de la tarde.Algo no encajaba.Su reloj coincidía con los cantos del gallo y aun así el sol de relamía la melena.No cabía duda,estaba soñando.Ninguna otra explicación seria plausible.
Entonces se propuso, aprovechando la irrealidad del contexto,adelantar el paso del astro con un simple ajuste de horario inversamente proporcional.
La exaltación cundió efecto.Salio afuera del recinto a probar aire. Corrió ,corrió muy fuerte como quien escapa de un depredador sabiéndose sobreviviente.Lo miraron desde el despacho sus colegas consternados,con el jarro de agua vacío.
Para desgracia de su sonrisa, si bien el sol se hizo luna y las agujas marcaban las tres de la tarde, un tren acercaba su mole sin freno sino hasta cuando ya todos se sintieron culpables.
Desde entonces se acordó no despertar sonámbulos.