Silencio
Poeta recién llegado
Soñando despierto, contemplo en tu desnudez las huellas maltrechas de mis manos en tu cuerpo.
No es un sueño...
Tu piel en mi piel, mi boca en tu cuello, otra marca, otro recuerdo...
ese salvaje comportamiento, dos animales en un sólo cuerpo.
Soñando que sueño...
Y soñando que sueñas, mi piel se ha quedado huérfana,
se ha ido despegando poco a poco de la rudeza de tus manos,
se ha quebrado a trocitos y esparcido en el viento,
para quedarse inmersa en el recuerdo.
Ansíando tu boca en mi cuello, se resecaron las marcas,
se integraron en mi tus huellas,
corrieron a esconderse de mi mis manos,
y ya no tocan nada que no te pertenezca.
Soñando que sueñas suelo soñar que vuelves,
que derribas la puerta de un golpe y me llevas contigo,
salvaje, instinto, animales sin compasión ni rencor ni odio,
un cuerpo, un sólo cuerpo, una y otra vez.
Veo la sombra de tus ojos mirándome a lo lejos,
el ceño fruncido, los labios apretados,
veo un leve temblor en la barbilla y una tímida lágrima que huye,
veo como lentamente me das la espalda y me dejas, desnuda.
Soñando que sueñas no puedo ni debo decir nada,
debo dejarte soñando, soñando un sueño,
soñando conmigo, con todas, con ninguna, ¿qué más da?
soñando que sueñas, me quedo contigo.
No es un sueño...
Tu piel en mi piel, mi boca en tu cuello, otra marca, otro recuerdo...
ese salvaje comportamiento, dos animales en un sólo cuerpo.
Soñando que sueño...
Y soñando que sueñas, mi piel se ha quedado huérfana,
se ha ido despegando poco a poco de la rudeza de tus manos,
se ha quebrado a trocitos y esparcido en el viento,
para quedarse inmersa en el recuerdo.
Ansíando tu boca en mi cuello, se resecaron las marcas,
se integraron en mi tus huellas,
corrieron a esconderse de mi mis manos,
y ya no tocan nada que no te pertenezca.
Soñando que sueñas suelo soñar que vuelves,
que derribas la puerta de un golpe y me llevas contigo,
salvaje, instinto, animales sin compasión ni rencor ni odio,
un cuerpo, un sólo cuerpo, una y otra vez.
Veo la sombra de tus ojos mirándome a lo lejos,
el ceño fruncido, los labios apretados,
veo un leve temblor en la barbilla y una tímida lágrima que huye,
veo como lentamente me das la espalda y me dejas, desnuda.
Soñando que sueñas no puedo ni debo decir nada,
debo dejarte soñando, soñando un sueño,
soñando conmigo, con todas, con ninguna, ¿qué más da?
soñando que sueñas, me quedo contigo.