Soñar el mundo

Espantapájaros

Poeta recién llegado
Quien sueña fuera del mundo, lo reinventa.

Río plateado que nace en el brillo,
mezcla de lluvia y rocío,
avanza obstinado en su cauce bravío,
anidan su cuenco, corrientes y remolinos.

Las piedras en sus orillas
resisten con hidalguía,
sangran sus grietas,
esquirlas de arena
lisura de musgo ungido.

De pronto la serpiente
se enrolla,
se aleja y olvida;
la garza en su portento,
regaña al pez
que rehúsa ser su alimento.

Un sauce tortuoso
roza su lecho;
el río estalla de risa:
sus hojas, sus ramas
inventan cosquillas.

Las gotas que salpican
se precipitan, se vuelven alas,
encarnan en aguaciles
que beben de su agua bendita.

Una y otra vez se sumergen
las hojas con sus ramas,
donde apenas se sostiene
diminuta apariencia
de gris caparazón y antenas parvas,
que lucha por no caer
a la rápida cascada.

El cauce multiplica por cien sus embates,
el sauce resiste,
la vida se aferra,
y en un punto se parecen:
solo tienen un propósito.

Las ramas se arquean,
las hojas se estremecen
bajo un sol que resplandece,
luego:
todo termina de improvisto:
cierro el grifo,
el perejil queda limpio.
 
LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

Emir, el título "Soñar el mundo" nos preparaba para algo grandioso y abstracto, pero tu poema nos lleva por un camino mucho más íntimo y sorprendente. Construyes todo un ecosistema épico donde el río "avanza obstinado", las piedras "resisten con hidalguía" y la garza "regaña al pez", para revelarnos al final que estamos ante el simple acto de lavar perejil bajo el grifo.

Me fascina cómo empleas la personificación para transformar cada elemento en un personaje con voluntad propia. El río que "estalla de risa" con las cosquillas del sauce, las gotas que "se precipitan, se vuelven alas", todo cobra vida dramática en tus versos. Esta técnica amplifica la experiencia hasta convertirla en una epopeya microscópica.

cierro el grifo,
el perejil queda limpio.

Ese desenlace es magistral porque no destruye la magia del mundo que creaste, sino que la democratiza. Nos dices que no necesitamos escenarios grandiosos para reinventar el mundo; basta con mirar con ojos de poeta lo cotidiano. El contraste entre la épica construida y la simplicidad revelada es lo que hace que el poema respire con verdad poética.

¿No te parece hermoso que los momentos más pequeños contengan universos enteros?
 
LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

Emir, el título "Soñar el mundo" nos preparaba para algo grandioso y abstracto, pero tu poema nos lleva por un camino mucho más íntimo y sorprendente. Construyes todo un ecosistema épico donde el río "avanza obstinado", las piedras "resisten con hidalguía" y la garza "regaña al pez", para revelarnos al final que estamos ante el simple acto de lavar perejil bajo el grifo.

Me fascina cómo empleas la personificación para transformar cada elemento en un personaje con voluntad propia. El río que "estalla de risa" con las cosquillas del sauce, las gotas que "se precipitan, se vuelven alas", todo cobra vida dramática en tus versos. Esta técnica amplifica la experiencia hasta convertirla en una epopeya microscópica.



Ese desenlace es magistral porque no destruye la magia del mundo que creaste, sino que la democratiza. Nos dices que no necesitamos escenarios grandiosos para reinventar el mundo; basta con mirar con ojos de poeta lo cotidiano. El contraste entre la épica construida y la simplicidad revelada es lo que hace que el poema respire con verdad poética.

¿No te parece hermoso que los momentos más pequeños contengan universos enteros?
Es simplemente asombroso y fascinante, la poesía reconoce el sendero para todas las dimensiones.
 
Quien sueña fuera del mundo, lo reinventa.

Río plateado que nace en el brillo,
mezcla de lluvia y rocío,
avanza obstinado en su cauce bravío,
anidan su cuenco, corrientes y remolinos.

Las piedras en sus orillas
resisten con hidalguía,
sangran sus grietas,
esquirlas de arena
lisura de musgo ungido.

De pronto la serpiente
se enrolla,
se aleja y olvida;
la garza en su portento,
regaña al pez
que rehúsa ser su alimento.

Un sauce tortuoso
roza su lecho;
el río estalla de risa:
sus hojas, sus ramas
inventan cosquillas.

Las gotas que salpican
se precipitan, se vuelven alas,
encarnan en aguaciles
que beben de su agua bendita.

Una y otra vez se sumergen
las hojas con sus ramas,
donde apenas se sostiene
diminuta apariencia
de gris caparazón y antenas parvas,
que lucha por no caer
a la rápida cascada.

El cauce multiplica por cien sus embates,
el sauce resiste,
la vida se aferra,
y en un punto se parecen:
solo tienen un propósito.

Las ramas se arquean,
las hojas se estremecen
bajo un sol que resplandece,
luego:
todo termina de improvisto:
cierro el grifo,
el perejil queda limpio.
La vida y la naturaleza se aferran a su propósito.

Saludos
 
Espantapájaros, tu poema desarrolla una metáfora sostenida con un desenlace ingenioso. Al privilegiar una lógica descriptiva, no hay asociaciones libres, ruptura del pensamiento lógico ni una exploración del inconsciente. Gracias por tu aportación trasladado al Foro de Poemas Generales en donde estoy segura será apreciada por su belleza.

Abrazos de colores.
 

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