Mauro
Mauricio Figueroa
Alguna vez, hace muchos años soñé.
Comencé a soñar un día y duró mucho tiempo.
Definiciones para aquello no existieron, no las supe encontrar.
Sentía que las palabras no faltaban, sino más bien,eran simplemente ineficaces.
No podía en aquellos días describir de forma libre el motivo de mis fantasías.
Ni tampoco podía explicar el producto de aquellas,
lo que se traducía en esa necesidad de algo.
Intente muchas veces no darle cabida.
Pero el deseo creciente de ese algo inexplicable,
ganaba terreno en lo más íntimo.
Era el dominar del espíritu sobre la carne.
Ante los duros golpes que da la vida ese deseo se mantuvo inmune.
Ante la cotidianidad ganó importancia, supo sobreponerse a la existencia.
Hoy, solo hoy, transcurridos muchos años, he podido desentrañar aquel misterio.
He podido comprender el misterio de mi vida, ese deseo inexplicable.
Hoy sentí como una ola irrumpe con fuerza en la roca
Sentí la calidez de una pequeña flama en el día más frío.
No fue confuso, fue deslumbrante o mejor dicho, simplemente revelador.
Una mirada, la calidez de una mirada podía romper un mar congelado.
Era agua fría en mí espalda, sentí miedo a un ser desconocido.
Fue un segundo, mi vida entera en un segundo.
El sueño de muchas noches, la fantasía de muchos días confluía en ti.
Se acababa el misterio!
Irrumpía en la oscuridad de mi vida un ser sublime.
Tú eras la respuesta, el motivo y el fin.
Lo que soñé por muchos años, esas fantasías de muchos días convergen en ti.
No sé cómo, ni porqué, pero soñé contigo.
Soñé contigo siempre.
Comencé a soñar un día y duró mucho tiempo.
Definiciones para aquello no existieron, no las supe encontrar.
Sentía que las palabras no faltaban, sino más bien,eran simplemente ineficaces.
No podía en aquellos días describir de forma libre el motivo de mis fantasías.
Ni tampoco podía explicar el producto de aquellas,
lo que se traducía en esa necesidad de algo.
Intente muchas veces no darle cabida.
Pero el deseo creciente de ese algo inexplicable,
ganaba terreno en lo más íntimo.
Era el dominar del espíritu sobre la carne.
Ante los duros golpes que da la vida ese deseo se mantuvo inmune.
Ante la cotidianidad ganó importancia, supo sobreponerse a la existencia.
Hoy, solo hoy, transcurridos muchos años, he podido desentrañar aquel misterio.
He podido comprender el misterio de mi vida, ese deseo inexplicable.
Hoy sentí como una ola irrumpe con fuerza en la roca
Sentí la calidez de una pequeña flama en el día más frío.
No fue confuso, fue deslumbrante o mejor dicho, simplemente revelador.
Una mirada, la calidez de una mirada podía romper un mar congelado.
Era agua fría en mí espalda, sentí miedo a un ser desconocido.
Fue un segundo, mi vida entera en un segundo.
El sueño de muchas noches, la fantasía de muchos días confluía en ti.
Se acababa el misterio!
Irrumpía en la oscuridad de mi vida un ser sublime.
Tú eras la respuesta, el motivo y el fin.
Lo que soñé por muchos años, esas fantasías de muchos días convergen en ti.
No sé cómo, ni porqué, pero soñé contigo.
Soñé contigo siempre.
Mauro ©
**Todos los derechos reservados**
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