Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Soneto a la Muerte
Quieres verme en el portal
de aquella esquina ingrata,
donde la lluvia se desata
Con el paraguas,
a la espera inconfesable de la adolescencia,
el anhelo de verte, y andar tu camino;
juego del deseo platónico, donde eros
nos retrata de inocencia, en la búsqueda
irremediable de la sensual experiencia
que deja el inexistente orgasmo,
pretensión poseída del encantado amor.
Caía la lluvia en aquella tarde
preámbulo del encuentro rosa;
pese al gris intempestivo del invierno,
soñando apegos, respirando amores,
y años de sonrisas en aromas.
Un adiós con la mano, y entre tus muslos
recuerdo el ardor sin partido,
donde dejé de ser virgen,
en provecho, pero no contigo.
Quizá debí sorprenderte
no por aquel beso furtivo;
tal vez tú fuiste la ausente
en aquella avenida de olvido.
Pasados los años han muerto amores,
y amigos; unos mejores y de otros cautivo,
en la memoria del cuento
¡Cuánto amor detenido!
Pondré alguna flor sobre la lápida
de la ilusión cuando era fuerte;
pensando en aquel amor,
escribiré con pluma rápida,
para no pensar en el dolor
de ser un soneto a la muerte.
Quieres verme en el portal
de aquella esquina ingrata,
donde la lluvia se desata
Con el paraguas,
a la espera inconfesable de la adolescencia,
el anhelo de verte, y andar tu camino;
juego del deseo platónico, donde eros
nos retrata de inocencia, en la búsqueda
irremediable de la sensual experiencia
que deja el inexistente orgasmo,
pretensión poseída del encantado amor.
Caía la lluvia en aquella tarde
preámbulo del encuentro rosa;
pese al gris intempestivo del invierno,
soñando apegos, respirando amores,
y años de sonrisas en aromas.
Un adiós con la mano, y entre tus muslos
recuerdo el ardor sin partido,
donde dejé de ser virgen,
en provecho, pero no contigo.
Quizá debí sorprenderte
no por aquel beso furtivo;
tal vez tú fuiste la ausente
en aquella avenida de olvido.
Pasados los años han muerto amores,
y amigos; unos mejores y de otros cautivo,
en la memoria del cuento
¡Cuánto amor detenido!
Pondré alguna flor sobre la lápida
de la ilusión cuando era fuerte;
pensando en aquel amor,
escribiré con pluma rápida,
para no pensar en el dolor
de ser un soneto a la muerte.

::. Un abrazo