Miguel Mercurio
Poeta recién llegado
Esta noche se asoma una ilusión
a los negros luceros de tu cara,
confiésame al oído dulce Sara
dónde habita la flor de tu pasión.
Eres tú la incontrolable emoción
cual escalofrío que se dispara
por un cuerpo ya tuyo amada Sara
dueña y señora de mi situación.
De tus caricias un calor emana
derritiendo en mi alma el compacto hielo
como el sol a la escarcha en la mañana.
Llévame ahora lejos de este suelo
tú, Sara, ardiente perdición humana,
llévame hacia el presidio de tu cielo.
a los negros luceros de tu cara,
confiésame al oído dulce Sara
dónde habita la flor de tu pasión.
Eres tú la incontrolable emoción
cual escalofrío que se dispara
por un cuerpo ya tuyo amada Sara
dueña y señora de mi situación.
De tus caricias un calor emana
derritiendo en mi alma el compacto hielo
como el sol a la escarcha en la mañana.
Llévame ahora lejos de este suelo
tú, Sara, ardiente perdición humana,
llévame hacia el presidio de tu cielo.
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