José Luis Burgos
Poeta recién llegado
Soneto al primer edil
La alegría se aproxima,
aparece en lontananza
goce tal, que en siglos vieron
amanecer en España.
Salido del mismo pueblo, 5
de entre sus mismas entrañas
hay que ver como maneja
el gobierno, cual espada,
y ese dominio que tiene,
pues con él, le sirve y basta 10
para su control entero
hendiendo como un daga
en el Madrid del momento
el Madrid que viste y calza.
Con cuanto acierto administra, 15
con dominio y perspicacia,
cuando no salen las cuentas
aparece con más saña
la recaudación de impuestos
que disminuyendo alcanzan 20
a ingresar lo suficiente
para incrementar al alza
ese tesoro que esconde
encubierto entre las zanjas,
ese botín que en treinta años 25
recaudación no lograra.
! Ni el mismo Carlos Tercero
con tal ambición soñaba ¡
Y para aquellas personas
cuya cultura demanda 30
ha dispuesto un matadero
donde se enmiende la plana
a todo aquel que quisiere
difamar estas hazañas.
Los clarines y timbales 35
coros, rondallas, fanfarrias
chirigotas, pasacalles
y toda clase de bandas
nunca sonarán bastante
ni en el tono ni en la escala 40
para rendir homenaje
anunciando la llegada
de tan egregia persona
elegida entre las masas,
y que a las mismas se debe 45
entregado en cuerpo y alma
en su quehacer cotidiano
y siempre de buena gana.
Sin duda bien se merece
persona tan prestigiada, 50
dedicarle aquí unos versos
de la más alta calaña:
Adalid del rigor y las virtudes
defensor de impedidos con empeño,
de hacer menoscabar las prontitudes
a gloria tuvo Dios, tal desempeño
señalado en tropel de multitudes
saliste triunfador y berroqueño,
envuelto con papel de pulcritudes
supieron bien hacer de ti, zarceño
El tiempo en otro término maneja
los claros, que tu buen hacer merece
así la incertidumbre se despeja
así, con la armadura se guarnece
el don del interés, cual se refleja
en olas de la mar, que el viento mece.