David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Quién nació de belleza distraída
habrá de ser belleza retirada;
quien nació de belleza retractada,
¿qué no ha de ser, sino belleza huída?
Igual que la hermosura en la partida
resucita y no quédase estancada,
la fealdad se renace en la tirada
y recorre sus pasos por la vida.
Y pasos grandes si es bestia zancuda,
un sin sabor de la natura esencia,
suave mentira siendo cosa ruda.
Mas, ya lo descubrió la sabia ciencia,
no ha de quedar, por tanto, alguna duda:
la fealdad se transmite por la Herencia.
habrá de ser belleza retirada;
quien nació de belleza retractada,
¿qué no ha de ser, sino belleza huída?
Igual que la hermosura en la partida
resucita y no quédase estancada,
la fealdad se renace en la tirada
y recorre sus pasos por la vida.
Y pasos grandes si es bestia zancuda,
un sin sabor de la natura esencia,
suave mentira siendo cosa ruda.
Mas, ya lo descubrió la sabia ciencia,
no ha de quedar, por tanto, alguna duda:
la fealdad se transmite por la Herencia.