licprof
Poeta fiel al portal
el sexo pierde sus encantos a travès del tiempo:
como el mal, ya no nos fascina, lo vemos banal,
entonces retomamos ciertas lecturas, relecturas,
pero, sin embargo, añoramos la juventud, tesoro divino:
nos retrotraemos a la juventud: un polvo atràs del otro
como haciendo malabarismos, supercherìas, chafalonìas:
un orgasmo detràs del otro, como si fuera lo màs fàcil del mundo,
y que no se encuentren las 2 muchachas en el mismo boliche, la misma
milonga, a la misma hora, por el mismo canal: ese era el problema
que hoy ya no existe. Hoy, en cambio, en la soledad de mi cuarto,
exploro el pasado como si se tratara de una investigaciòn esotèrica
cuyo problema debemos dilucidar, deshilvanar: cuyo objeto es
despertar de un sueño de pronto olvidado, y recordar, como en Platòn,
que somos esclavos de nuestro deseo, màquinas desordenadas y huecas
como el mal, ya no nos fascina, lo vemos banal,
entonces retomamos ciertas lecturas, relecturas,
pero, sin embargo, añoramos la juventud, tesoro divino:
nos retrotraemos a la juventud: un polvo atràs del otro
como haciendo malabarismos, supercherìas, chafalonìas:
un orgasmo detràs del otro, como si fuera lo màs fàcil del mundo,
y que no se encuentren las 2 muchachas en el mismo boliche, la misma
milonga, a la misma hora, por el mismo canal: ese era el problema
que hoy ya no existe. Hoy, en cambio, en la soledad de mi cuarto,
exploro el pasado como si se tratara de una investigaciòn esotèrica
cuyo problema debemos dilucidar, deshilvanar: cuyo objeto es
despertar de un sueño de pronto olvidado, y recordar, como en Platòn,
que somos esclavos de nuestro deseo, màquinas desordenadas y huecas
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