Aníbal García
Poeta recién llegado
Los cirios de los años, cuya cera
se funde fantasmal en candelabros
de silencio, sombríos y macabros,
cosen trajes de hueso y calavera.
La luna está silvando su balada.
Somos negros jinetes en un mundo
de caballos alados, un segundo,
la vida es un segundo, casi nada.
La luz se va apagando, ya es invierno,
la niebla va espesando en el infierno,
el cielo poco tiene que decir.
La fría oscuridad nos narcotiza,
seremos polvo blanco o gris ceniza:
¿no vivimos? pues hemos de morir.
se funde fantasmal en candelabros
de silencio, sombríos y macabros,
cosen trajes de hueso y calavera.
La luna está silvando su balada.
Somos negros jinetes en un mundo
de caballos alados, un segundo,
la vida es un segundo, casi nada.
La luz se va apagando, ya es invierno,
la niebla va espesando en el infierno,
el cielo poco tiene que decir.
La fría oscuridad nos narcotiza,
seremos polvo blanco o gris ceniza:
¿no vivimos? pues hemos de morir.