Cuando creo que la dicha he alcanzado
no es sino para llorar de otra forma;
cuando pienso que ya el dolor se borra,
solamente es que se ha dormido un rato.
¿Qué hacer? ¿Dónde ir? ¿Qué buscar?
¡Ay! es cuando las fuerzas desfallecen,
y la esperanza y el valor se pierden;
quizá la solución es lo fatal,
como lo único que otorgarme puede
un instante de animación fugaz,
un momento de aparente bienestar.
No obstante, paso a paso, lentamente,
la soledad va cavando, sin cesar,
mi tumba, más a prisa que la muerte.
no es sino para llorar de otra forma;
cuando pienso que ya el dolor se borra,
solamente es que se ha dormido un rato.
¿Qué hacer? ¿Dónde ir? ¿Qué buscar?
¡Ay! es cuando las fuerzas desfallecen,
y la esperanza y el valor se pierden;
quizá la solución es lo fatal,
como lo único que otorgarme puede
un instante de animación fugaz,
un momento de aparente bienestar.
No obstante, paso a paso, lentamente,
la soledad va cavando, sin cesar,
mi tumba, más a prisa que la muerte.