poetakabik
Poeta veterano en el portal
Se fue tu luz sin ruido ni quebranto,
como se va la tarde entre la bruma;
quedó tu olor temblando entre la espuma
gris del recuerdo que me duele tanto.
Tu risa habita aún mi breve canto,
tu sombra cruza el aire y se perfuma;
y aunque la vida en su vaivén me abruma,
te nombro a solas y mi voz es llanto.
No te culpo, mi amor, ni me condeno;
fue el tiempo, viejo dios, quien nos separa
cerrando puertas en su paso ajeno.
Mas llevo tu calor como una llama:
perdí tu cuerpo, sí… mas no tu seno;
porque el amor que fue jamás se acaba.
como se va la tarde entre la bruma;
quedó tu olor temblando entre la espuma
gris del recuerdo que me duele tanto.
Tu risa habita aún mi breve canto,
tu sombra cruza el aire y se perfuma;
y aunque la vida en su vaivén me abruma,
te nombro a solas y mi voz es llanto.
No te culpo, mi amor, ni me condeno;
fue el tiempo, viejo dios, quien nos separa
cerrando puertas en su paso ajeno.
Mas llevo tu calor como una llama:
perdí tu cuerpo, sí… mas no tu seno;
porque el amor que fue jamás se acaba.