Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Al acecho de ninfas ambarinas
un fauno vaga por el bosque umbrío
entre aromas salaces del estío
que desprenden corolas coralinas.
De pronto, escucha risas cristalinas:
se acerca, con sigilo, y todo hastío
en su rostro se torna desvarío
y deseo ante formas tan divinas.
En un claro, cual luna en la floresta,
dos ninfas ejecutan ritual danza:
una de ellas, ve al fauno y corre presta,
mas la otra le sonríe, si él avanza;
y gentil, bajo un olmo, se recuesta,
mientras Eros se ríe en lontananza.
un fauno vaga por el bosque umbrío
entre aromas salaces del estío
que desprenden corolas coralinas.
De pronto, escucha risas cristalinas:
se acerca, con sigilo, y todo hastío
en su rostro se torna desvarío
y deseo ante formas tan divinas.
En un claro, cual luna en la floresta,
dos ninfas ejecutan ritual danza:
una de ellas, ve al fauno y corre presta,
mas la otra le sonríe, si él avanza;
y gentil, bajo un olmo, se recuesta,
mientras Eros se ríe en lontananza.
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