Soneto I
Estoy fulminado desde tu ausencia
lágrimas de estaño caen pesadas
de mis pupilas mustias y oxidadas
piden que tu haz rompa la tendencia
Para dar con tu cándida presencia
que crucen mis suspiros la ensenada
y desdeñen las bravas marejadas
que separan mi pasión de tu esencia
Y así en el sopor de tu cama inmersas
como el céfiro cimbra a la azucena
acaricien a tus mejillas tersas
Serpeando como borrascas serenas
hasta alborozar, en distancia adversa,
a tu boca que febril desenfrena
Estoy fulminado desde tu ausencia
lágrimas de estaño caen pesadas
de mis pupilas mustias y oxidadas
piden que tu haz rompa la tendencia
Para dar con tu cándida presencia
que crucen mis suspiros la ensenada
y desdeñen las bravas marejadas
que separan mi pasión de tu esencia
Y así en el sopor de tu cama inmersas
como el céfiro cimbra a la azucena
acaricien a tus mejillas tersas
Serpeando como borrascas serenas
hasta alborozar, en distancia adversa,
a tu boca que febril desenfrena