Palpita la inocencia de los astros,
en el color turquesa de tus ojos,
y busco la manera de filtrarme
en el vestido blanco de tu cuerpo.
Tu piel es un racimo de uvas verdes.
Ay, mis manos deseosas te devoran,
con impetu de fuego y llamarada,
con humo, con vapores, con ceniza.
Oh fresco manantial lleno de peces,
de piedrecillas rojas y de arena,
de burbujas internas y cristales.
Imponme sobre el alma tus caderas,
y navega buscando minerales,
en las ondas profundas de mi tierra.
german g