dulcinista
Poeta veterano en el Portal
El padre de Teresa, el escribano
un soneto me pide para su hija
que la contente al leerlo y no se aflija,
si lo escribo me dará un soberano,
de oro que trajo su querido hermano
en un cofre dentro de una valija
al regresar de sus viajes, y fija
las condiciones: que sea cristiano
y por Dios que no hable de su bigote
ni de la mancha que en la cara crece,
que le regale algún que otro cumplido.
Y ahí va mi mano cual caballo al trote
buscando el halago que no merece.
Terminé el soneto. Y oro perdido.
Eladio Parreño Elías
25-Octubre-2015
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