emiled
Poeta adicto al portal
Soneto para una niña (para aby)
Sobre las orillas del mar, bajo rocas de alabastro, inventando versos la encuentro.
Es la muchacha de mirada risueña, de ojos de nieve que las flores observan.
Es la niña de los blancos senderos de mármol, de los muelles de incienso;
es ella, el ave que antaño partió; la rosa cuyo perfume las tardes exhalan.
Es la muchacha de mirada risueña, de ojos de nieve que las flores observan.
Es la niña de los blancos senderos de mármol, de los muelles de incienso;
es ella, el ave que antaño partió; la rosa cuyo perfume las tardes exhalan.
Es la música que el alba respira; los acordes, las notas del rocío de la mañana,
y recostado en mi abismo de sombras oigo sus cantos en la noche estrellada.
Bien podrías ser un faro mas en todo el arco del cielo, cuya lumbre nunca se apaga;
Bien podrá compararte con los bosques de oro, con el silencio de la tarde callada.
y recostado en mi abismo de sombras oigo sus cantos en la noche estrellada.
Bien podrías ser un faro mas en todo el arco del cielo, cuya lumbre nunca se apaga;
Bien podrá compararte con los bosques de oro, con el silencio de la tarde callada.
Te regalo niña, estos versos, que la distancia lloran bajo el sol de otoño;
mas son tristes y melancólicos, sabrás a medianoche leerlos y guardarlos,
¡Yo no soy un romántico! Pero déjame hoy que repose bajo el alba como un niño.
mas son tristes y melancólicos, sabrás a medianoche leerlos y guardarlos,
¡Yo no soy un romántico! Pero déjame hoy que repose bajo el alba como un niño.
Deja hoy que reposen las sombras de mi alma en los muelles, en los verdes campos,
y que exhalen las tardes su fulgor último, las nubes sus lágrimas de antaño.
Te regalo niña, estos acordes, estridentes en tus versos ¡Son tantos!
y que exhalen las tardes su fulgor último, las nubes sus lágrimas de antaño.
Te regalo niña, estos acordes, estridentes en tus versos ¡Son tantos!
-EMILIANO RUIZ DIAZ-
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