Y mi mano, subió con fuerza al cielo,
mandada quizá por cierta locura,
que encierra mi alma con esa amargura
al ver que tienes corazón de hielo,
condeno mi cuerpo, pues todo fue hiel
no supo entregarte tan bello placer,
aquel que las rosas te dan al nacer,
fragancia, belleza, quimeras y miel.
Merita por tanto perenne sanción
que debe cumplirse lo manda el amor,
obedece mi mano cumple su función,
aprieta el gatillo no tiene temor,
conoce la bala, lleva esa canción
que recita el poeta con tono menor.
mandada quizá por cierta locura,
que encierra mi alma con esa amargura
al ver que tienes corazón de hielo,
condeno mi cuerpo, pues todo fue hiel
no supo entregarte tan bello placer,
aquel que las rosas te dan al nacer,
fragancia, belleza, quimeras y miel.
Merita por tanto perenne sanción
que debe cumplirse lo manda el amor,
obedece mi mano cumple su función,
aprieta el gatillo no tiene temor,
conoce la bala, lleva esa canción
que recita el poeta con tono menor.
::