Fausto Rimbaud Williams
Poeta recién llegado
En tu mirada honesta amarra el candor de luna,
Entre tus manos de harina el fulgor de astro roto,
En tu atlas carnal, pueblos y aldeas que yo añoro,
Y entre tus labios el silencio. ¡Ah, canción nocturna!
Lirio, magnolia incendiaria, eres sencilla y pura,
Desnuda eres natural como un cabello de oro
Tomado al viento, y encrespado en su errante hoz, loto
Que emerge en mi recuerdo acuoso, y sesga la bruma.
He ido hilvanando en tu abrazo una hilera de sueños,
Historias que contarte a la orilla del crepúsculo
Para que no estuvieras triste. ¡Ah, radiante estrella!
Porque te pienso y la noche está de ojos abiertos,
Porque te quiero y te escondes dulce en el orgullo,
Y porque eres como el mundo en tu actitud de entrega.
Entre tus manos de harina el fulgor de astro roto,
En tu atlas carnal, pueblos y aldeas que yo añoro,
Y entre tus labios el silencio. ¡Ah, canción nocturna!
Lirio, magnolia incendiaria, eres sencilla y pura,
Desnuda eres natural como un cabello de oro
Tomado al viento, y encrespado en su errante hoz, loto
Que emerge en mi recuerdo acuoso, y sesga la bruma.
He ido hilvanando en tu abrazo una hilera de sueños,
Historias que contarte a la orilla del crepúsculo
Para que no estuvieras triste. ¡Ah, radiante estrella!
Porque te pienso y la noche está de ojos abiertos,
Porque te quiero y te escondes dulce en el orgullo,
Y porque eres como el mundo en tu actitud de entrega.