Maloy
Poeta recién llegado
VIII
A UNA CÁNDIDA MOZUELA
Cauta lis de cobarde y pulcro encanto,
podrías darme el fálico asaselo
de ver colmado mi lúdico anhelo:
hurgar en lo que está bajo tu manto.
Que al devorar tu espalda emane el llanto
de la dulce hendidura en terciopelo
que tus muslos custodian con recelo,
cual balsámica flor del amaranto.
Pues, con ese jugo agridulce y grato,
mi gusto exhumaré de aquel hastío
para penetrarte sin vil recato
y hacer fluir en mi corazón sequío
de tu lujuria el ígneo regato,
al estoquear cualquier atavío.
Última edición: