Abrahám Emilio
Emilio.
Al bajar por las viejas gradas de una escalera
estabas esperando y yo te daba un beso,
tanto amor florecía ayer, tanto embeleso,
tu tacto era en el crudo invierno: primavera.
estabas esperando y yo te daba un beso,
tanto amor florecía ayer, tanto embeleso,
tu tacto era en el crudo invierno: primavera.
Íbamos abrazados en esta loca esfera,
enamorados ambos. Yo por ti iluso, preso;
tú me amabas risueña de espíritu travieso...
tus raros ademanes y tu amor mío era.
enamorados ambos. Yo por ti iluso, preso;
tú me amabas risueña de espíritu travieso...
tus raros ademanes y tu amor mío era.
Hoy bajo esa escalera y percibo un vacío
y tú ya no me amas: la saeta en el pecho
¿acaso es un pandemonio que tortura mi calma?
y tú ya no me amas: la saeta en el pecho
¿acaso es un pandemonio que tortura mi calma?
Se me ha roto la vida, ha llorado mi alma;
tal vez deseo echarme en mi perenne lecho,
llorarle al mismo cielo: ¡No es justo, esto, Dios mío!
.................................................................................tal vez deseo echarme en mi perenne lecho,
llorarle al mismo cielo: ¡No es justo, esto, Dios mío!
Última edición: