versos rotos
La poesía es el cristal a través del que miro.
VII
alrededor de tu voz, rubia trigo,
el aire me susurra tan amante,
que para no herir el frágil instante,
callo, y con mi silencio te digo.
Alrededor de mi voz, tu mirada
se me enreda tan cálida en el alma,
que para no herir el instante, calma
suplico a mis deseos en desbandada.
Alrededor de los dos, todo el resto
se me antoja frugal, vacío y difuso.
sólo el frágil instante de tu pelo
enredado en mi mano, lleva presto
mil sueños a mi corazón confuso.
¡sueños de que despierten recelo!
alrededor de tu voz, rubia trigo,
el aire me susurra tan amante,
que para no herir el frágil instante,
callo, y con mi silencio te digo.
Alrededor de mi voz, tu mirada
se me enreda tan cálida en el alma,
que para no herir el instante, calma
suplico a mis deseos en desbandada.
Alrededor de los dos, todo el resto
se me antoja frugal, vacío y difuso.
sólo el frágil instante de tu pelo
enredado en mi mano, lleva presto
mil sueños a mi corazón confuso.
¡sueños de que despierten recelo!