versos rotos
La poesía es el cristal a través del que miro.
VIII
¡Qué sed tengo morena! de la fuente
de tu boca, quiero embriagarme a besos.
Y del manantial de los ojos esos
quiero la luz para cruzar el puente.
Para cruzar, que hay un rio que separa
nuestras manos, las miradas y bocas;
nuestros deseos y fantasías más locas,
mi amor por ti y el que tú me deparas.
Un rio de sombras que inundan la arena,
un rio de soledades que desvela
mi sueño y lo ahoga corriente abajo.
Dame la luz de tus ojos, morena,
que solo en tu mirada se revela
qué camino va hacia ti sin atajos.
¡Qué sed tengo morena! de la fuente
de tu boca, quiero embriagarme a besos.
Y del manantial de los ojos esos
quiero la luz para cruzar el puente.
Para cruzar, que hay un rio que separa
nuestras manos, las miradas y bocas;
nuestros deseos y fantasías más locas,
mi amor por ti y el que tú me deparas.
Un rio de sombras que inundan la arena,
un rio de soledades que desvela
mi sueño y lo ahoga corriente abajo.
Dame la luz de tus ojos, morena,
que solo en tu mirada se revela
qué camino va hacia ti sin atajos.