versos rotos
La poesía es el cristal a través del que miro.
XVII
Siempre avanzar, con los zapatos viejos
que el caminar desgasta y embrutece.
¡A Cabalgar!, que no nos pertenece
a nos juzgar si vamos cerca o lejos.
No ha de importar ni meta ni lo andado,
sino amar el camino en el que vamos.
¿A qué soñar con lejanos páramos
y ni observar la flor que hemos pisado?.
si ves atrás que se agostó la hierba,
y sólo ves por delante el desierto,
pausa el andar y en la siembra entretente.
Las mas de las veces primero acerba
el fruto que cultivas en tu huerto…
luego sacia el corazón apetente
Siempre avanzar, con los zapatos viejos
que el caminar desgasta y embrutece.
¡A Cabalgar!, que no nos pertenece
a nos juzgar si vamos cerca o lejos.
No ha de importar ni meta ni lo andado,
sino amar el camino en el que vamos.
¿A qué soñar con lejanos páramos
y ni observar la flor que hemos pisado?.
si ves atrás que se agostó la hierba,
y sólo ves por delante el desierto,
pausa el andar y en la siembra entretente.
Las mas de las veces primero acerba
el fruto que cultivas en tu huerto…
luego sacia el corazón apetente