versos rotos
La poesía es el cristal a través del que miro.
Mamá, ya amaneció el sexto día que mal flotamos,
quedó el barco a merced de los vientos, sin motores.
Estamos faltos de agua en la boca, y por horrores
alrededor nos sobra, no saben si llegamos.
Mamá, no despertó hoy un muchacho que hice de amigo,
durmió apretado a mí, yo sentí que se apagó.
Ayer, por tus galletas, un hombre me pegó,
parece el capitán, se diría nuestro enemigo.
Tendré ahora que aprender a no ser tan confiado,
¡Es tan grande este mar!, somos tan poco nosotros:
Mamá no entiendo qué sea difícil ser hermanos,
Papá siempre enseñó que el poder se nos ha dado
a fin de proteger al más débil, a los otros.
Mamá, que grande el mar y qué míseros humanos.
quedó el barco a merced de los vientos, sin motores.
Estamos faltos de agua en la boca, y por horrores
alrededor nos sobra, no saben si llegamos.
Mamá, no despertó hoy un muchacho que hice de amigo,
durmió apretado a mí, yo sentí que se apagó.
Ayer, por tus galletas, un hombre me pegó,
parece el capitán, se diría nuestro enemigo.
Tendré ahora que aprender a no ser tan confiado,
¡Es tan grande este mar!, somos tan poco nosotros:
Mamá no entiendo qué sea difícil ser hermanos,
Papá siempre enseñó que el poder se nos ha dado
a fin de proteger al más débil, a los otros.
Mamá, que grande el mar y qué míseros humanos.