versos rotos
La poesía es el cristal a través del que miro.
Mamá, cuando me leas, estaré ya de camino,
que tu sabes muy bien que no se de despedidas.
Lloré tanto a papá que olvidé las cuatro vidas
recién puestas a andar con tan incierto destino.
Hassan, muy mala edad de entender que el héroe a muerto,
Dalal y Zahia, ¡tan chicas!, ¿Quién les otorgaban
derecho a arrebatarles la paz de que gozaban?
Y tú, pobre mamá, ni dejaron que su yerto
cuerpo recuperaras, ni dar culto pudiste.
Están las cuentas justas mamá, ya mi aventura
de entrar en esa Europa feliz, si Alí no engaña,
está en marcha; por mí, mamá no te quedes triste.
Saldrá en amanecer un camión a la tortura
inhóspita del mar. Llamaré llegado a España.
que tu sabes muy bien que no se de despedidas.
Lloré tanto a papá que olvidé las cuatro vidas
recién puestas a andar con tan incierto destino.
Hassan, muy mala edad de entender que el héroe a muerto,
Dalal y Zahia, ¡tan chicas!, ¿Quién les otorgaban
derecho a arrebatarles la paz de que gozaban?
Y tú, pobre mamá, ni dejaron que su yerto
cuerpo recuperaras, ni dar culto pudiste.
Están las cuentas justas mamá, ya mi aventura
de entrar en esa Europa feliz, si Alí no engaña,
está en marcha; por mí, mamá no te quedes triste.
Saldrá en amanecer un camión a la tortura
inhóspita del mar. Llamaré llegado a España.