BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
La noche es mi aposento circular.
Navegan en ella, exigentes miembros,
piedras centauras, conventuales signos
de oscuras máscaras carcomidas por el siglo.
Renuevo el material de aparecida solemne:
miro los retamales verdosos, las mayúsculas
frondas incipientes, los enmarañados bosques
translúcidos de sol y agua.
La noche es mi navío solitario, un rumor
que provoca multitudes de sonidos y silencios.
Yo encallo todas ellas, en mis sitios predilectos:
hombreras de escorpión, sierras matinales,
cordilleras y dimensiones de arenales cenicientos.
Yo siento que la noche es toda mía-.
©
Navegan en ella, exigentes miembros,
piedras centauras, conventuales signos
de oscuras máscaras carcomidas por el siglo.
Renuevo el material de aparecida solemne:
miro los retamales verdosos, las mayúsculas
frondas incipientes, los enmarañados bosques
translúcidos de sol y agua.
La noche es mi navío solitario, un rumor
que provoca multitudes de sonidos y silencios.
Yo encallo todas ellas, en mis sitios predilectos:
hombreras de escorpión, sierras matinales,
cordilleras y dimensiones de arenales cenicientos.
Yo siento que la noche es toda mía-.
©