Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Cuando son rotas por insanos aires,
las livianas esquirlas del sonido
van dejando las trazas de un gemido,
y adolecen paciencias, en sus paires.
¿Dónde acaban confusos los donaires
que susurran dejando su lamido?
¿Los esparcen los vientos del olvido?
¿O se esconden callados, al socaire?
Se resguardan las voces transparentes
en las blancas paredes de sonetos...
¡Ay mis versos, mis voces estridentes!
¿Dónde van esparciendo mis secretos?
¡Los sonidos son ecos tan ardientes...!
Son palabras sopladas, ¡son decretos!
las livianas esquirlas del sonido
van dejando las trazas de un gemido,
y adolecen paciencias, en sus paires.
¿Dónde acaban confusos los donaires
que susurran dejando su lamido?
¿Los esparcen los vientos del olvido?
¿O se esconden callados, al socaire?
Se resguardan las voces transparentes
en las blancas paredes de sonetos...
¡Ay mis versos, mis voces estridentes!
¿Dónde van esparciendo mis secretos?
¡Los sonidos son ecos tan ardientes...!
Son palabras sopladas, ¡son decretos!