marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
Eres
el fácil juego de mis ojos contigo,
cuando te revelo besos en la tarde
o derribo tus remos en el súbito abrazo de elocuentes risas.
Eres la tórrida tormenta que pacifica mis deseos,
juzgándome paciencia con tus manos,
dedos expertos, trazados en una antigua inspiración.
Eres la fuente indudable de mis pecados,
delito predilecto sobre tus ropas,
arpegio del máximo examen de mi amor.
Eres el bendito anhelado,
con mil doscientos versos en tu oído,
sonoro manifiesto de la digna palabra amor.
cuando te revelo besos en la tarde
o derribo tus remos en el súbito abrazo de elocuentes risas.
Eres la tórrida tormenta que pacifica mis deseos,
juzgándome paciencia con tus manos,
dedos expertos, trazados en una antigua inspiración.
Eres la fuente indudable de mis pecados,
delito predilecto sobre tus ropas,
arpegio del máximo examen de mi amor.
Eres el bendito anhelado,
con mil doscientos versos en tu oído,
sonoro manifiesto de la digna palabra amor.