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Sonrisa azul

Miguel Font

Poeta que considera el portal su segunda casa

Lucho…
La gran ola me golpea,
me hiere,
me arranca jirones,
me arrastra hasta el fétido fondo
y me lanza con fuerza ciclópea
por el vórtice insondable del tiempo.
Por un instante logro asomarme
a un cielo donde levitan dos lunas,
¿quién soy?
y ante mis cuencas vacías estalla un holograma azul.
Es frío y me quema,
me marca y renueva.
De nuevo me engulle la ola,
arropándome con negritud pegajosa.
Ya no lucho,
me dejo llevar...
El índigo recuerdo latente,
en mi rostro cubierto de lodo,
coagula una sonrisa azul.
 
Última edición:
Maravillosas imágenes y fantásticas metáforas acompañan ese viaje hacia el interior de su ser, donde sus versos, cambian sus coloridos en cada hondo razonamiento. Un placer pasar por su maravillosa poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
Lucho…
La gran ola me golpea,
me hiere,
me arranca jirones,
me arrastra hasta el fétido fondo
Y me lanza con fuerza ciclópea
por el vórtice insondable del tiempo.
Por un instante logro asomarme a un cielo con dos lunas
y en mis cuencas vacías estalla un holograma azul.
Es frío y me quema
me marca y renueva.
De nuevo me engulle la ola,
me arropa con pegajosa negritud,
pero ya no lucho,
me dejo llevar...
El índigo recuerdo latente,
en mi rostro cubierto de lodo,
coagula una sonrisa azul.
Muy hermoso poema surrealista donde plasmas tus sentires con excelentes imagenes Miguel. Encantada de leerte. Un abrazo amigo.
 
Lucho…
La gran ola me golpea,
me hiere,
me arranca jirones,
me arrastra hasta el fétido fondo
y me lanza con fuerza ciclópea
por el vórtice insondable del tiempo.
Por un instante logro asomarme a un cielo con dos lunas
y en mis cuencas vacías estalla un holograma azul.
Es frío y me quema
me marca y renueva.
De nuevo me engulle la ola,
me arropa con pegajosa negritud,
pero ya no lucho,
me dejo llevar...
El índigo recuerdo latente,
en mi rostro cubierto de lodo,
coagula una sonrisa azul.

Vaya una vuelta querido Miguel, vuelves con nuevos briós , con fuerza.
Parece un poema sobre una renovación interior.
Está muy bien escrito , poeta, y tiene punch....
Abrazos
 
Lucho…
La gran ola me golpea,
me hiere,
me arranca jirones,
me arrastra hasta el fétido fondo
y me lanza con fuerza ciclópea
por el vórtice insondable del tiempo.
Por un instante logro asomarme a un cielo con dos lunas
y en mis cuencas vacías estalla un holograma azul.
Es frío y me quema
me marca y renueva.
De nuevo me engulle la ola,
me arropa con pegajosa negritud,
pero ya no lucho,
me dejo llevar...
El índigo recuerdo latente,
en mi rostro cubierto de lodo,
coagula una sonrisa azul.
Excelente!!!! Has pintado una escena terriblemente angustiosa... Muy bueno.

Un saludo.
 
Lucho…
La gran ola me golpea,
me hiere,
me arranca jirones,
me arrastra hasta el fétido fondo
y me lanza con fuerza ciclópea
por el vórtice insondable del tiempo.
Por un instante logro asomarme
a un cielo de donde cuelgan dos lunas
y en mis cuencas vacías estalla un holograma azul.
Es frío y me quema
me marca y renueva.
De nuevo me engulle la ola,
arropándome con negritud pegajosa,
ya no lucho,
me dejo llevar...
El índigo recuerdo latente,
en mi rostro cubierto de lodo,
coagula una sonrisa azul.
Tremenda fuerza tienen tus versos; pero no hay que rendirse, sobre el mar está la luz.

Salud y ventura.
 
Lucho…
La gran ola me golpea,
me hiere,
me arranca jirones,
me arrastra hasta el fétido fondo
y me lanza con fuerza ciclópea
por el vórtice insondable del tiempo.
Por un instante logro asomarme
a un cielo de donde cuelgan dos lunas
y en mis cuencas vacías estalla un holograma azul.
Es frío y me quema
me marca y renueva.
De nuevo me engulle la ola,
arropándome con negritud pegajosa.
Ya no lucho,
me dejo llevar...
El índigo recuerdo latente,
en mi rostro cubierto de lodo,
coagula una sonrisa azul.
Me gusta lo que leo aunque esa tristeza parezca un tornado en la punta de esa sonrisa, qué bello y qué bueno leerte otra vez, bienvenido Miguel, saludos y abrazos.
 
Lucho…
La gran ola me golpea,
me hiere,
me arranca jirones,
me arrastra hasta el fétido fondo
y me lanza con fuerza ciclópea
por el vórtice insondable del tiempo.
Por un instante logro asomarme
a un cielo de donde cuelgan dos lunas
y en mis cuencas vacías estalla un holograma azul.
Es frío y me quema
me marca y renueva.
De nuevo me engulle la ola,
arropándome con negritud pegajosa.
Ya no lucho,
me dejo llevar...
El índigo recuerdo latente,
en mi rostro cubierto de lodo,
coagula una sonrisa azul.
Azul vespertino late en tus bellos y profundos versos, su lectura nos lleva a indagar esa sonrisa celeste en el insondable tiempo...Me ha encantado leerte Miguel. Besazos con cariño y admiración.
 
Lucho…
La gran ola me golpea,
me hiere,
me arranca jirones,
me arrastra hasta el fétido fondo
y me lanza con fuerza ciclópea
por el vórtice insondable del tiempo.
Por un instante logro asomarme
a un cielo de donde cuelgan dos lunas
y en mis cuencas vacías estalla un holograma azul.
Es frío y me quema
me marca y renueva.
De nuevo me engulle la ola,
arropándome con negritud pegajosa.
Ya no lucho,
me dejo llevar...
El índigo recuerdo latente,
en mi rostro cubierto de lodo,
coagula una sonrisa azul.


El pasar un rato dentro de ti es factor de los vehículos que das con este sueño plasmado con unas imágenes muy buenas. ¡Muy buen poema!Un agrado leerte, saludos desde Colombia.
 
67A.jpg



Lucho…
La gran ola me golpea,
me hiere,
me arranca jirones,
me arrastra hasta el fétido fondo
y me lanza con fuerza ciclópea
por el vórtice insondable del tiempo.
Por un instante logro asomarme
a un cielo de donde cuelgan dos lunas
y en mis cuencas vacías estalla un holograma azul.
Es frío y me quema
me marca y renueva.
De nuevo me engulle la ola,
arropándome con negritud pegajosa.
Ya no lucho,
me dejo llevar...
El índigo recuerdo latente,
en mi rostro cubierto de lodo,
coagula una sonrisa azul.
Es como una caída hacia el fondo de la Nada, con un instante de pausa en la que aparece otro Mundo en cuyas luces, que hieren con heladas aristas, sentimos un destello de resurgimiento antes de volver a ser engullidos por la oscuridad. Bueno, así lo he percibido yo, imaginando que habrán tantas percepciones como lectores haya, tal como suele suceder en el arte surrealista.
El continente del poema me ha gustado también, lo encuentro bello en sí mismo, por su forma, sintaxis, semántica, vocabulario, y eufonía.
Te dejo un fuerte abrazo, querido amigo.
 
Es como una caída hacia el fondo de la Nada, con un instante de pausa en la que aparece otro Mundo en cuyas luces, que hieren con heladas aristas, sentimos un destello de resurgimiento antes de volver a ser engullidos por la oscuridad. Bueno, así lo he percibido yo, imaginando que habrán tantas percepciones como lectores haya, tal como suele suceder en el arte surrealista.
El continente del poema me ha gustado también, lo encuentro bello en sí mismo, por su forma, sintaxis, semántica, vocabulario, y eufonía.
Te dejo un fuerte abrazo, querido amigo.
Muchas gracias José, por tu amable visita y por tan especial comentario !! Un abrazo
 

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