efimera quimera
Poeta recién llegado
Una noche.
Una noche clonada y taciturna​ donde mis ojos velaban la soledad,
Te vi y de pronto se abrió una
Mella en mi destino.
Estabas recortada contra las
Ensoñaciones de mi poesía,
Como una ola espumosa y rauda chocaste contra mi pecho.
Se atiborraron mis ojos con
La sobriedad de tu imagen, aun expectante
Por el ansia de entrar en mi memoria.
Mis manos huyeron hacia tu
Cabello, locas y desesperadas
Capturaron tu recuerdo, el cual
Estreche como una masa anónima
Al río ensimismado de mi vida.
La niebla de mi interior revoloteaba
Temerosa en cada corte con que
Tu ser descubrió mi alma.
Podría idolatrarte, derramar
Ríos de tinta roja sobre cada
Paso que doy. Sobre cada suspiro
Suelto sobre la alborada,
Pero creo que sería insulso
Para llenar la magnificencia
De tu figura.
Podría decir que te amo,
? Pero no es el amor muy burdo
Para hacer efervecer el
Alborozo de tu mirada tan
Distante y arraigada a mi piel.
Podría definirte con cada estrella rutilante, con infinidades de mis palabras
Pero como narró el estremecimiento
De mis carne, al verte hincada
Y sesgada en la gloria de las diosas griegas.
La porosidad de mis huesos
No soporta el peso de tu belleza. Emerges
En un frenesí de existencia
Donde descubro mi razón
De vivir.
Oh, burbujeante sangre que
Me hinca a tus pies...
Cruel por el hecho de hacerme
Perder la razón.
Cruel y santa a la vez.
Venas palpitan al saber
Que tus ojos seguirán
el raudal de mi sentir.
La belleza que arrastras
Como un peso insospechado
Me hace cantar como un poeta
Enamorado,
Sentir como un enamorado loco
Y actuar como un loco adicto a
Las líneas de tu alma,
Que fluyen eternamente en
Lo hondo de mis noches.
Cruel amor por arrancar de mis
Ojos esta confesión.
Sagrada tú, bello eslabón de mis
Ilusiones, por existir.
Aunque tal vez nunca te des
Cuenta de quién es el
Artífice de estas palabras
arañadas del crepúsculo
Y emergidas de mi más honda
Inspiración, solo te pido algo;
Que antes de decidir qué hacer con
Este pedazo de papel,
Lo beses, para sentir así que un pedazo de mi alma fue
Ungido por la seda
De sueños que cubre tus labios.