joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Gracias Jorge. Un placer recibir la agradable visita. Saludos.Preciosa obra, inspirada creación maravillosa, talento de alta calidad.
Jorge Lemoine y Bosshardt, "Estrella Máxima" de Mundo Poesía.
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Gracias Jorge. Un placer recibir la agradable visita. Saludos.Preciosa obra, inspirada creación maravillosa, talento de alta calidad.
Jorge Lemoine y Bosshardt, "Estrella Máxima" de Mundo Poesía.
En un mullido estante yacía la muñeca
con una corazón de tela, muy acolchado.
Sola y distante su rostro era una mueca
con facciones tristes y gesto de enfado.
Empolvada por el tiempo, abandonada;
las inmóviles pestañas no muestran vida
entre tantas muñequillas afamadas,
la pobre marioneta se sentía desvalida.
Una mañana en navidad llegó una pequeña
tocando puertas para pedir unas migajas;
llevando los recuerdos atrás, la dueña
recordó la figurilla de mirada cabizbaja.
La visitante con semblante de alegría
recibió muda el agasajo con ingente prisa.
Presurosa salió con el obsequio en cortesía;
tras inclinar la cabeza con señal sumisa.
En el retorno a casa, acarició los hilos
y con detalle, acicaló un poco la camisa
Miró con sorpresa y ánimo tranquilo:
la muñeca de trapo tenía una sonrisa.
un poema muy tierno con un mensaje muy hermoso,
un placer pasar a leerte joblan, saludos poeta[/QUOT
Un placer recibir tu amable visita y comentario. Gracias por estar presente. Saludos.
Excelente comentario que me llena de mucha emoción. Agradezco la amable visita. Saludos cordiales.Ay pero qué maravilloso poema y esa historia que me ha hecho estremecer toda. No cabe duda que las cosas se ven con el alma y depende mucho de lo que esa alma lleva dentro. La sonrisa de la muñeca es el reflejo de la dicha de la niña. No tengo palabras para decirte l mucho que me ha gustado este poema tuyo. Te felicito. Saludos y Bendiciones.
Agradezco tu presencia y comentario. Un fraterno abrazo amigo.Bonito, muy bonito.
Un poema/cuento, muy instructivo.
Me gustó
Un abrazo, poeta amigo
Gracias por el comentario y la gentil visita. Un fuerte y fraterno abrazo poeta....el amor puede tener negada muchas puertas pero en algún momento tal vez inesperado llega y se aposenta... Excelente tu poema. Felicidades y saludo afectuoso.
En un mullido estante yacía la muñeca
con una corazón de tela, muy acolchado.
Sola y distante su rostro era una mueca
con facciones tristes y gesto de enfado.
Empolvada por el tiempo, abandonada;
las inmóviles pestañas no muestran vida
entre tantas muñequillas afamadas,
la pobre marioneta se sentía desvalida.
Una mañana en navidad llegó una pequeña
tocando puertas para pedir unas migajas;
llevando los recuerdos atrás, la dueña
recordó la figurilla de mirada cabizbaja.
La visitante con semblante de alegría
recibió muda el agasajo con ingente prisa.
Presurosa salió con el obsequio en cortesía;
tras inclinar la cabeza con señal sumisa.
En el retorno a casa, acarició los hilos
y con detalle, acicaló un poco la camisa
Miró con sorpresa y ánimo tranquilo:
la muñeca de trapo tenía una sonrisa.
Enternecedor poema. Me gusta especialmente la sonrisa del último verso.En un mullido estante yacía la muñeca
con una corazón de tela, muy acolchado.
Sola y distante su rostro era una mueca
con facciones tristes y gesto de enfado.
Empolvada por el tiempo, abandonada;
las inmóviles pestañas no muestran vida
entre tantas muñequillas afamadas,
la pobre marioneta se sentía desvalida.
Una mañana en navidad llegó una pequeña
tocando puertas para pedir unas migajas;
llevando los recuerdos atrás, la dueña
recordó la figurilla de mirada cabizbaja.
La visitante con semblante de alegría
recibió muda el agasajo con ingente prisa.
Presurosa salió con el obsequio en cortesía;
tras inclinar la cabeza con señal sumisa.
En el retorno a casa, acarició los hilos
y con detalle, acicaló un poco la camisa
Miró con sorpresa y ánimo tranquilo:
la muñeca de trapo tenía una sonrisa.
En un mullido estante yacía la muñeca
con una corazón de tela, muy acolchado.
Sola y distante su rostro era una mueca
con facciones tristes y gesto de enfado.
Empolvada por el tiempo, abandonada;
las inmóviles pestañas no muestran vida
entre tantas muñequillas afamadas,
la pobre marioneta se sentía desvalida.
Una mañana en navidad llegó una pequeña
tocando puertas para pedir unas migajas;
llevando los recuerdos atrás, la dueña
recordó la figurilla de mirada cabizbaja.
La visitante con semblante de alegría
recibió muda el agasajo con ingente prisa.
Presurosa salió con el obsequio en cortesía;
tras inclinar la cabeza con señal sumisa.
En el retorno a casa, acarició los hilos
y con detalle, acicaló un poco la camisa
Miró con sorpresa y ánimo tranquilo:
la muñeca de trapo tenía una sonrisa.
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