ADEXFI
Poeta adicto al portal
Acostada sobre el pecho, estaba semi envuelta con los destellos
de ese toisón precioso, que despedían rayos dorados metálicos, una Cruz.
Y no eran sus cabellos lisos y negros de las ninfas de Egipto,
porque acalló la murmuración con su nombre hebreo.
Alimento del corazón y esos sofismas suyos que horrorizan
y la naturaleza no obedece a las falacias de la mente
y la Biblia que se a afeminado,
acuérdate por lo menos de no hablar de nosotros,
entregándose de esa manera a su mirada,
sujeta sus hombros que impide tambalearse
y el estallido de los fuegos de tal libertino.
Se limitó a preguntarle que podía hacer por él.
“Me llevas a desafiar todos los males”
el malestar en tú rostro y la incomodidad en el de él,
cuando se abre la noche y tiemblan por sus mejillas las gotas de rocío,
en la aurora de sus orbes, que giran por el mudo espacio,
por toda la habitación ambientada a siglos atrás,
y estalla el llanto, abriéndose a la vida,
revelándose las lágrimas en el arco iris de sus ojos y se abren los cielos.
de ese toisón precioso, que despedían rayos dorados metálicos, una Cruz.
Y no eran sus cabellos lisos y negros de las ninfas de Egipto,
porque acalló la murmuración con su nombre hebreo.
Alimento del corazón y esos sofismas suyos que horrorizan
y la naturaleza no obedece a las falacias de la mente
y la Biblia que se a afeminado,
acuérdate por lo menos de no hablar de nosotros,
entregándose de esa manera a su mirada,
sujeta sus hombros que impide tambalearse
y el estallido de los fuegos de tal libertino.
Se limitó a preguntarle que podía hacer por él.
“Me llevas a desafiar todos los males”
el malestar en tú rostro y la incomodidad en el de él,
cuando se abre la noche y tiemblan por sus mejillas las gotas de rocío,
en la aurora de sus orbes, que giran por el mudo espacio,
por toda la habitación ambientada a siglos atrás,
y estalla el llanto, abriéndose a la vida,
revelándose las lágrimas en el arco iris de sus ojos y se abren los cielos.
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