albin lainez
Poeta recién llegado
Está en un soplo un rugido en brusco temblar.
De pronto aquí su materia y en menos de lo que canta un grillo
deja de figurar entre la multitud que se desplaza al unísono arrastrada
por quién sabe cuáles embelesos
Su nombre su aspecto se convertían sin más en la amnesia de las turbas.
Difusamente nadie guardó memoria dábanse a la fuga por la tangente antes
de reconocer señales de algo así de etéreo difícil de igualar mientras haya tantas
propiedades por defender un capital en progreso que atender caramba.
A pesar de la limitación se consideraba presente contra toda lógica las vidrieras
le devolvían algo brumoso sonreía para hacerse notar.
Ni los perros de la calle brotaban de sus escondrijos en los basurales
sueltos de collares y cuerpo para olfatearla siquiera y enronquecer dando ladridos
frente a lo inasible por ojo de cualquier especie.
Fatigaba ausencias
borrando a su paso toda huella delatora
De pronto aquí su materia y en menos de lo que canta un grillo
deja de figurar entre la multitud que se desplaza al unísono arrastrada
por quién sabe cuáles embelesos
Su nombre su aspecto se convertían sin más en la amnesia de las turbas.
Difusamente nadie guardó memoria dábanse a la fuga por la tangente antes
de reconocer señales de algo así de etéreo difícil de igualar mientras haya tantas
propiedades por defender un capital en progreso que atender caramba.
A pesar de la limitación se consideraba presente contra toda lógica las vidrieras
le devolvían algo brumoso sonreía para hacerse notar.
Ni los perros de la calle brotaban de sus escondrijos en los basurales
sueltos de collares y cuerpo para olfatearla siquiera y enronquecer dando ladridos
frente a lo inasible por ojo de cualquier especie.
Fatigaba ausencias
borrando a su paso toda huella delatora
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