
-Desde que tengo el turno de noche, apenas coincidimos -
le comentó a su compañero
- Hoy quiero darle una sorpresa-.
Se sobresaltó al ver un coche de la policía aparcado fuera de su casa.
Abrió la puerta y quedó perplejo; el uniforme de un policía estaba regado por el suelo, así como los zapatos y la pistola.La recogió al vuelo al oír gritar a su mujer. Corrió al dormitorio, petrificado, contempló la escena: Allí, atado al cabecero de la cama con sus propias esposas, totalmente desnudo, estaba aquél hombre; Mientras, Lucia, chillaba de placer cabalgando sobre él. Ambos bailaron al ritmo del cargador mientras las sábanas se teñían de rojo.
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