Gaviota Romero
Poeta recién llegado
Que las olas no apaguen
ese grito de socorro que das
a toda la humanidad.
El mar, o la mar, que más da.
Haces que tus olas mueran en la misma orilla.
Espuma blanca que en las noches de luna hacen tus olas.
¡Qué maravillas guardas en ti!
Eres, fuente de riquezas, a todos das de comer,
y que pocos saben apreciarte.
No te sabemos cuidar.
Para ti, va esta poesía.
Mar, que entre tu espuma blanca con sonido a
caracolas cantando tu siempre estás.
Esperando al marinero que a alta mar
has de llevar, para buscar su sustento.
Los poetas, y cantores, enamorado de ti,
acariciando tus olas te dicen ¡te quiero mar!
Pero hoy... que pena me das, pues el hombre
con su interés egoísta destruyéndote a ti esta.
A la orilla llevas muerte, por que el hombre no te
sabe a ti cuidar, si no que mancha tus aguas de
aceite, petróleo, y gas.
Te usan, de basurero y no saben apreciar,
esa fuente de riquezas que Dios, dio, a la humanidad.
En este momento te digo... que tus aguas, y tus costas,
¡todos debemos cuidar!
Que pena me da esas gentes,
¡Qué no te saben apreciar!
ese grito de socorro que das
a toda la humanidad.
El mar, o la mar, que más da.
Haces que tus olas mueran en la misma orilla.
Espuma blanca que en las noches de luna hacen tus olas.
¡Qué maravillas guardas en ti!
Eres, fuente de riquezas, a todos das de comer,
y que pocos saben apreciarte.
No te sabemos cuidar.
Para ti, va esta poesía.
Mar, que entre tu espuma blanca con sonido a
caracolas cantando tu siempre estás.
Esperando al marinero que a alta mar
has de llevar, para buscar su sustento.
Los poetas, y cantores, enamorado de ti,
acariciando tus olas te dicen ¡te quiero mar!
Pero hoy... que pena me das, pues el hombre
con su interés egoísta destruyéndote a ti esta.
A la orilla llevas muerte, por que el hombre no te
sabe a ti cuidar, si no que mancha tus aguas de
aceite, petróleo, y gas.
Te usan, de basurero y no saben apreciar,
esa fuente de riquezas que Dios, dio, a la humanidad.
En este momento te digo... que tus aguas, y tus costas,
¡todos debemos cuidar!
Que pena me da esas gentes,
¡Qué no te saben apreciar!