kanb
Poeta fiel al portal
Sos un tango,
la frente alta del varón de antaño
la sonrisa del bandoneón,
el chamuyo y el honor
que ya no se encuentra en cualquier lado
grandes y ásperas las manos,
la espalda ancha,
la sonrisa de lado,
la pimienta en los labios pa decir lo que haga falta
y la picardía de niño en la mirada,
aunque de niño ya no tengas nada.
Sos un tango,
cuando andas por ahí despreocupado,
con la vista perdida en el barrio,
los suspiros de las minas te persiguen,
encantador, respetuoso y respetado
sos hombre bueno
de corazón granate y sangre azul
caballero considerado,
como estandarte transparencia en la mirada,
el valor de la palabra
y la seguridad
para llorar de vez en cuando.
Sos un tango,
apasionado,
el piano fino y delicado
la guitarra argenta herencia de los gauchos,
macho bien educado
y en la boca llevas para besar tremendos labios
el cuerpo esbelto y la postura distinguida
y aunque no tienes tantos años todavía
te acompaña gran sabiduría
para amar.
Sos un tango,
ambiciosa melodía que penetra las fibras,
que estremece, que impregna
que conmueve y se te queda
revoloteando en la cabeza,
sublime pieza
que se quiere volver a disfrutar
y bailar una y otra y otra vez
sin repetir el baile jamás.
la frente alta del varón de antaño
la sonrisa del bandoneón,
el chamuyo y el honor
que ya no se encuentra en cualquier lado
grandes y ásperas las manos,
la espalda ancha,
la sonrisa de lado,
la pimienta en los labios pa decir lo que haga falta
y la picardía de niño en la mirada,
aunque de niño ya no tengas nada.
Sos un tango,
cuando andas por ahí despreocupado,
con la vista perdida en el barrio,
los suspiros de las minas te persiguen,
encantador, respetuoso y respetado
sos hombre bueno
de corazón granate y sangre azul
caballero considerado,
como estandarte transparencia en la mirada,
el valor de la palabra
y la seguridad
para llorar de vez en cuando.
Sos un tango,
apasionado,
el piano fino y delicado
la guitarra argenta herencia de los gauchos,
macho bien educado
y en la boca llevas para besar tremendos labios
el cuerpo esbelto y la postura distinguida
y aunque no tienes tantos años todavía
te acompaña gran sabiduría
para amar.
Sos un tango,
ambiciosa melodía que penetra las fibras,
que estremece, que impregna
que conmueve y se te queda
revoloteando en la cabeza,
sublime pieza
que se quiere volver a disfrutar
y bailar una y otra y otra vez
sin repetir el baile jamás.
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